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Glosario Economía / Término

Transición demográfica

El modelo de la transición demográfica, propuesto en 1929 por el demógrafo americano Warren Thompson y basado en la experiencia de los países más desarrollados a partir del siglo XVIII, describe una transformación de las variables básicas de la dinámica demográfica, es decir natalidad y mortalidad, basada en cuatro fases.

La primera fase corresponde a las sociedades tradicionales o preindustriales y se caracteriza por elevadas tasas tanto de natalidad como de mortalidad. Las precarias condiciones de vida se traducen en una elevada y mortalidad, por lo que sólo una elevada natalidad explica que este tipo de sociedades hayan podido subsistir durante milenios. El equilibrio entre ambas tasas se traduce en un crecimiento demográfico lento, salvo en casos excepcionales como la colonización de territorios con condiciones naturales apropiadas por grupos humanos dotados de una tecnología más avanzada. Esta situación es la que tomó en consideración Thomas Malthus cuando desarrolló su pesimista teoría de la población, según la cual todo incremento del nivel de vida de las masas populares sólo podía ser transitorio, porque generaría un crecimiento demográfico que presionaría sobre los recursos disponibles hasta provocar un nuevo deterioro.

La segunda fase se caracteriza por un marcado retroceso de la tasa de mortalidad debido al desarrollo tecnológico y económico, que se traduce en mejoras en la agricultura, ene la industria, en los transportes, en la higiene y en la educación. Puesto que ello no va acompañado inicialmente por un descenso equivalente de la tasa de natalidad, el resultado es un rápido incremento de la población, tal como ocurrió en Europa en el siglo XIX y en muchos países en desarrollo en el XX. De acuerdo con el modelo maltusiano ese crecimiento podía haber concluido por generar una grave crisis demográfica.

En la tercera fase se mantiene la caída de la mortalidad, pero cae más rápidamente la tasa de natalidad, lo que evita que se produzca una catástrofe maltusiana. Esta reducción de la natalidad se debe a una transformación de las mentalidades, que pone en cuestión muchas pautas de comportamiento tradicionales y lleva a las parejas a concentrar sus esfuerzos en criar un menor número de hijos, que sobreviven gracias a la drástica reducción de la mortalidad infantil. El ritmo de crecimiento demográfico se reduce, como ya está ocurriendo en buena parte del mundo. En los actuales países emergentes, como China y Brasil, las fases segunda y tercera se han desarrollado con mucha mayor rapidez que en Europa.

La cuarta fase se caracteriza por tasas muy bajas tanto de natalidad como de mortalidad, por lo que el crecimiento demográfico tiende a cesar. No se produce sin embargo un equilibrio automático. En la mayoría de los países más desarrollados la fertilidad se ha situado muy por debajo de la tasa de reemplazo de dos hijos por mujer, lo que conduce a un aumento de la edad media de la población, que genera problemas económicos, aunque puede ser temporalmente compensado por la inmigración. Pero el descenso de la natalidad no es un fenómeno específico de los países desarrollados sino que se ha producido ya en la mayor parte del mundo. Surge así un desequilibrio que podría conducir a una quinta fase en la historia demográfica, marcada por el envejecimiento y por la disminución de la población. Últimamente se han manifestado sin embargo algunos indicios de repunte de la natalidad en algunos de los países más desarrollados.

Enlace permanente: Transición demográfica - Fecha de actualización: 2018-10-12 - Fecha de creación: 2018-10-12


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