La cohesión económica y social fue introducida en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea como consecuencia del Acta Única Europea. Expresa la solidaridad entre los Estados miembros y las regiones de la Unión Europea. Se traduce en un desarrollo equilibrado y duradero, la reducción de las divergencias estructurales entre regiones y países, así como en la promoción de una igualdad de oportunidades efectiva entre las personas. Se concreta a través de distintas intervenciones financieras, en particular, de los fondos estructurales.
Cada tres años la Comisión Europea ha de presentar un informe sobre los avances registrados en la realización de la cohesión económica y social y sobre cómo han contribuido a la misma los diferentes recursos previstos a tal efecto en el Tratado.
El porvenir de la cohesión económica y social es uno de los grandes retos debatidos en la Agenda 2000 presentada por la Comisión, especialmente en razón de sus implicaciones presupuestarias.
Véase:
· Agenda 2000